La Habana, 4 abr. Los niños y jóvenes cubanos abren sus brazos a la vida en abril. Un día 4, del cuarto mes del año, como hoy, se fundaron para siempre la inocencia infantil y el entusiasmo juvenil con la inmensa responsabilidad de contribuir al futuro nacional y de la humanidad.

Hace 64 calendarios, en esta fecha, pero de 1961, surgió la Organización de Pioneros de Cuba, rebautizada en 1977 para honrar a ese gran predicador de la instrucción práctica y la siembra de valores cívicos: José Martí.
En las aulas abrazan la Patria y, mientras los padres ajustan las pañoletas, los posee una felicidad profunda, más allá de la alegría natural de las primeras edades ante un regalo.
Maestros consagrados a la tarea, difícil pero imprescindible, de forjar buenas personas motivan a participar en la sociedad, desde ese pequeño gran país llamado escuela. También enseñan a conversar con los héroes.
La transformación de cuarteles en colegios representó un cambio inefable: en los sitios en los que terminaba el porvenir comenzaron a fecundarlo. El 24 de febrero de 1960, en la entrega de una fortaleza al Ministerio de Educación, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó sobre los niños: «Hay que cuidarlos (…) como los pilares con que se funda una obra verdaderamente hermosa».
En la Unión de Jóvenes Comunistas reside otro baluarte de la Revolución, nacida un año después, pero también el 4 de abril, el de 1962. En la clausura del Primer Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes –vinculada a la figura del Che Guevara–, Fidel propuso el nombre actual, resumido en tres letras con una fuerza telúrica: UJC.
Vino para acoger en su seno a los jóvenes determinados a marchar al frente de los grandes desafíos y victorias del país, desde las misiones internacionalistas hasta el enfrentamiento al terrorismo, y a cada imposible convertido en realidad.
En momentos de enormes peligros, rodeados de amenazas a la existencia misma de este sueño, podemos cometer cualquier error menos ceder al «gran pecado de las juventudes viejas» mencionado por el poeta español Antonio Machado.
Con la rebeldía y la lealtad de quienes nos señalaron el camino, nuestra fe en el futuro será capaz de vencer las dificultades circunstanciales.
La lucha parece infinita, pero sobran razones para sostenerla si se halla en cada uno la verdadera fuente de la eterna juventud.
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