
¿Puedo casarme con mi tía, o con mi sobrina o con mi nuera?
En
una ignota espelunca, en los albores de la humanidad, el fornido velludo
interpuso su garrote entre su hija y el mayor de los varones que se le insinuaba;
afuera, se escuchaba el barritar de un mamut.
Así
se vislumbraba en el seno de la horda primitiva el ocaso de la promiscuidad
sexual.
De
este modo, un acto de desdén cruzó mares de tiempo para devenir en el primer
impedimento matrimonial; desde entonces, los impedimentos matrimoniales han
vestido numerosos ropajes normativos en las sociedades desgarradas en clases
antagónicas y con derecho escrito; los ejemplos abundan.
La
shumma o ley babilónica número 128
del Código de Hammurabi (año 1760
a.n.e.) declaraba que “si alguien toma esposa, pero no redacta un contrato
sobre ella, esa mujer no es esposa”; de tal suerte, el matrimo...