
El pan…y todo lo demás
En medio de la crisis económica que vive el país, los barrios son reflejo de una realidad en la que afloran también las actitudes de las personas
La oscuridad impera afuera, la mañana se anuncia. ¡El paaan!, vocifera un vendedor que va con una caja en las manos. Su pregón por momentos se alterna con el de un segundo caminante, que empuja un triciclo. ¡El pan suave!, grita uno; ¡el pan duro!, insiste el otro. Y la breve controversia se aleja calle arriba, calle abajo.
A viva voz gritan estos vendedores que no son, como se presentan, panaderos. Pocos salen a comprar a esa hora. No todos —no muchos— tienen los 120 o los 130 pesos para darse el gusto. O el disgusto, porque el alimento se vuelve nada y alcanza apenas para el desayuno de uno o de dos.
Cuenta Mireida Martín Quintero,...